Más allá de los daños materiales que dejó el movimiento del cerro Hermitte, hay una consecuencia silenciosa y profunda: el impacto emocional en las familias que lo perdieron todo. La angustia, la incertidumbre y el desarraigo configuran un escenario que también necesita ser abordado desde la salud mental.
En ese contexto, dialogamos con la psicóloga Andrea Combin, quien está colaborando en la asistencia psicológica a los vecinos afectados. La profesional explicó que muchas familias atraviesan un proceso de duelo, no solo por la pérdida de sus viviendas y pertenencias, sino también por la ruptura de su vida cotidiana y de su sentido de seguridad.





