El 27 de febrero de 1812, a orillas del río Paraná, en la entonces villa de Rosario, flameó por primera vez la bandera argentina. Su creador, Manuel Belgrano, la mandó confeccionar ante la necesidad urgente de distinguir a sus tropas de las fuerzas realistas. Con los colores celeste y blanco de la escarapela nacional, fue izada en las baterías “Libertad” e “Independencia” y jurada por los soldados como emblema de una causa que recién comenzaba a definirse.
Aunque el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata desautorizó inicialmente el acto por razones políticas y diplomáticas, aquella decisión tomada frente al río terminó consolidándose como uno de los símbolos más poderosos de la lucha por la independencia. Años más tarde, el país fijaría el 20 de junio como Día de la Bandera, en homenaje al paso a la inmortalidad de Belgrano, el hombre que imaginó un paño celeste y blanco cuando todavía la patria era apenas una promesa.







