El vóley argentino atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse el fallecimiento de Daniel Castellani, una de las máximas figuras de la historia de este deporte en el país. Tenía 65 años y luchaba desde hacía un tiempo contra una dura enfermedad.
Como jugador, Castellani fue protagonista de una de las etapas más exitosas de la Selección Argentina, logrando la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y el tercer puesto en el Campeonato Mundial de 1982.
Su legado también quedó marcado desde el banco de suplentes. Fue entrenador de las selecciones argentinas masculina y femenina, y al frente del equipo masculino condujo al combinado nacional a la conquista de la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995.
Respetado por colegas, jugadores y dirigentes, Daniel Castellani deja una huella imborrable en la historia del vóley argentino, tanto por sus logros deportivos como por su compromiso con el crecimiento y desarrollo de la disciplina.
Su legado trascendió las fronteras argentinas. Como jugador y entrenador dejó su impronta en distintos países, convirtiéndose en un referente del vóley internacional. Hoy, el deporte despide a una de sus figuras más respetadas y admiradas.