Tempranito, tempranito, nuestro móvil arrancó el día en la Costanera local y se encontró con una escena increíble que no podíamos dejar de compartir. ¡El pique estaba a full! Pescadores ocasionales, caña en mano, no paraban un segundo: encarnar, tirar, sacar pejerreyes… ¡uno tras otro! Un verdadero festival de pesca mañanera.
Pero la sorpresa no terminó ahí. Como si supiera que algo bueno estaba pasando, un simpático lobito marino se arrimó curiosísimo a la costa, nadando súper cerquita de donde las líneas entraban al agua. ¿Estaría chequeando la técnica o buscando algún ‘regalito’? Un momento mágico de esos que solo nuestra Comodoro nos regala al empezar el día.