En el barrio Stella Maris, sobre el nuevo paseo costero que une con el camino Juan Domingo Perón y que aún no fue inaugurado, se registró un nuevo acto de vandalismo: el robo de varias farolas lumínicas. El recorrido por la zona muestra una sucesión de pozos vacíos donde antes estaban los postes, con una distancia de hasta siete luminarias faltantes en fila. Algunas bases quedaron expuestas y hasta postes apoyados precariamente sobre ladrillos, a punto de caer con cualquier viento fuerte.
El camino, terminado hace entre 60 y 70 días, debía ser parte de la extensión del paseo costero para conectar Comodoro con Rada Tilly, pero hoy queda inutilizado: no solo le faltan las luces, sino que la vía termina abruptamente en un zanjón, sin inauguración y sin seguridad. La falta de vigilancia en la zona, sumada a la magnitud del robo —que requiere vehículos y varias personas—, pone en evidencia la vulnerabilidad de una obra pública que costó mucho dinero y que, antes de estrenarse, ya fue saqueada.