La jornada recreativa reunió a adolescentes que asisten actualmente y a jóvenes que pasaron por la institución. Desde el Municipio destacaron la importancia de afianzar lazos y proyectar herramientas de inserción educativa y laboral.
COMODORO RIVADAVIA (R360) — El intendente Othar Macharashvili encabezó este sábado una jornada de integración y reencuentro en la sede del Centro de Inclusión para Adolescentes «La Esquina», predio donde se dieron cita coordinadores, asistentes actuales y jóvenes que formaron parte de la institución en distintas etapas de su vida.
La propuesta incluyó dinámicas recreativas, juegos comunitarios y espacios de intercambio destinados a repasar las trayectorias socioeducativas de los participantes y evaluar vías de acompañamiento municipal en sus proyectos actuales.
Acompañamiento estatal y trabajo en red Durante el evento, la subsecretaria de Desarrollo Humano y Familia, Julieta Miranda, enfatizó el fuerte sentido de pertenencia que consolida la institución dentro de la trama comunitaria. «Estamos compartiendo una jornada con chicos que han formado parte de La Esquina en diferentes momentos y que hoy siguen sintiéndose parte de este espacio», afirmó la funcionaria.
Asimismo, Miranda remarcó que el abordaje de la repartición busca articular de manera permanente con otras entidades de la ciudad, como la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), para abrir canales formativos y laborales a los jóvenes que egresan del dispositivo. «El trabajo siempre es en red, con un abordaje integral que hace que sigan volviendo pese a tener otra edad», agregó.
Testimonios de vida e impacto en la comunidad El reencuentro contó con el testimonio de jóvenes que transitaron el espacio desde su infancia. Melian (20), quien asistió a las actividades desde los 12 años, valoró el rol de los profesionales y la contención recibida: «Venir a La Esquina me sirvió muchísimo, ya sea para desenvolverme con otras personas como para la escuela. Es un ambiente muy lindo donde nadie te juzga».
En la misma línea, Héctor (21) definió al centro como su «segunda casa», destacando que el espacio le permitió incorporarse a talleres y expandir sus lazos sociales durante su etapa escolar.

