Durante una recorrida periodística por la costa del barrio, referentes barriales y vecinos expusieron la crítica situación ambiental que atraviesa el sector. Apuntan contra la falta de obras en los emisarios cloacales, la descarga de residuos y la ausencia histórica de soluciones políticas.
COMODORO RIVADAVIA (R360) — La problemática ambiental de las costas comodorenses volvió al centro de la escena a través de un informe desarrollado en el barrio Stella Maris. En diálogo con el programa, la referente vecinalista Romina Silva y vecinos que frecuentan el sector expusieron en primera persona el abandono estructural, la acumulación de residuos y la grave contaminación por efluentes cloacales que afecta a la zona de punta a punta.
El malestar vecinal se potenció en los últimos días tras conocerse la llegada de camiones municipales —provenientes de la vecina localidad de Rada Tilly— para realizar descargas de algas sobre la costa del barrio. Sin embargo, los residentes aclararon que la situación excede este episodio puntual: «Esto viene hace muchos años; sentimos que somos el patio trasero de la ciudad», expresó Silva, recordando antecedentes similares ocurridos en 2017.
Un emisario roto y cloacas a cielo abierto Uno de los puntos más críticos señalados durante la recorrida es la presencia de un caño colector cloacal ubicado a pocos metros de la orilla que, según denuncian, se encuentra roto desde hace años, volcando líquidos residuales directamente al mar. Los proyectos vinculados a la construcción de los emisarios cloacales para zona norte y sur quedaron paralizados debido al desfinanciamiento nacional, dejando la zona desprotegida ante la falta de infraestructura sanitaria adecuada.
A este panorama se suma el desecho clandestino de escombros, restos de asfalto viejo, hierros y estructuras de cemento esparcidas entre las piedras, transformando una de las franjas costeras con mayor potencial paisajístico de la región en un sector sumamente deteriorado.
Entre la cartelería oficial y la realidad cotidiana Pese a la colocación de cartelería municipal que advierte sobre la contaminación del agua y prohíbe la actividad de pesca o baño recreativo, la realidad cotidiana muestra otra postal. Durante el relevamiento, se dialogó con un vecino que se encontraba pescando róbalos en el lugar, quien restó gravedad al consumo del pescado obtenido y aseguró que concurre habitualmente por cercanía a su domicilio, desatendiendo las advertencias sanitarias ante la falta de alternativas y controles sostenidos.
Desde el vecindario insistieron en que las medidas paliativas o la colocación de carteles no resuelven el problema de fondo, exigiendo una decisión política coordinada entre Municipio, Provincia y los organismos competentes para sanear de manera definitiva la costa comodorense.