Una mamá denunció que su obra social aprobó las terapias para su hijo, pero no las cubre por falta del Certificado Único de Discapacidad.
Karen Santander visitó nuestros estudios para hacer pública la situación que atraviesa junto a su familia. Según relató, su hijo de tres años recibió un informe del jardín por algunas dificultades en el habla y en la interacción con sus compañeros. A partir de esa observación, el pediatra solicitó evaluaciones con terapia ocupacional, psicología, fonoaudiología, psicopedagogía y neurología.
La mujer aseguró que presentó la documentación ante ADOS y debió esperar tres meses para obtener una respuesta. Finalmente, le habrían informado que las prestaciones estaban aprobadas, pero no serían cubiertas porque el niño todavía no cuenta con un Certificado Único de Discapacidad, trámite que —según explicó— requiere previamente contar con un diagnóstico.
Mientras tanto, Karen sostiene que necesita iniciar las evaluaciones para conocer qué asistencia requiere su hijo, pero no puede afrontar los costos. Cada sesión tendría un valor de entre 45.000 y 87.000 pesos, y calcula que el tratamiento completo podría demandarle cerca de 700.000 pesos mensuales.
La familia pidió respuestas y una solución que le permita acceder a la atención necesaria sin tener que elegir entre las terapias del niño y los gastos básicos del hogar.