Lo que comenzó en 1999 como un registro aislado en el Golfo San Jorge mediante el agua de lastre de los buques mercantes, escaló hasta convertirse en un fenómeno biológico complejo. Científicas del instituto IDEAus-CONICET en Puerto Madryn descubrieron que la invasión del cangrejo verde en las costas del sur no respondió a un único desembarco, sino a repetidas introducciones a través de los puertos de Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn y San Antonio Este.
Mediante análisis de ADN, las investigadoras detectaron que en la región conviven dos especies diferentes: el cangrejo verde europeo y el del Mediterráneo. Los mapas genéticos revelaron una variabilidad que desmonta la teoría de una simple migración interna y encienden las alarmas en el ámbito científico: la eventual hibridación entre ambas especies podría potenciar su capacidad de adaptación, amenazando el ecosistema marino, las pesquerías locales y el turismo patagónico.