«A mí se me pegó esa, olvidate»: la entrevista de archivo donde el «Roña» Castro repasó su experiencia en Gran Hermano
Tras su recordado paso por la casa más famosa de la televisión, el ex campeón mundial dialogó con Radiovision sobre el cariño del público, sus cruces en el juego y el orgullo de haber saldado la vivienda de su familia.
COMODORO RIVADAVIA (R360) — El carisma de Jorge «Locomotora» Castro trascendió con amplitud los límites del cuadrilátero. Tras consolidarse como leyenda del boxeo mundial, el pugilista patagónico conquistó el corazón del público masivo al ingresar a las pantallas de todo el país durante la edición de Gran Hermano Famosos.
En una distendida entrevista de archivo concedida a Radiovision apenas pisó la calle tras ser eliminado del reality, el «Roña» dejó su sello inconfundible en una charla plagada de humor, espontaneidad y definiciones sobre su carrera y su vida familiar.
El juego, la televisión y la casa propia
Durante el diálogo periodístico, Castro analizó su salida del programa con su característico pragmatismo, destacando el apoyo incondicional de su esposa e hijos durante los meses de encierro.
«Pensé que no iba a durar nada y al final llegué lejísimo. La gente por la calle se caga de risa, me dice que fui el mejor de la casa y me piden las frases. El latiguillo ‘a mí se me pegó esa, olvidate’ ya es marca registrada», relataba entre risas el excampeón mientras recorría los principales estudios de la televisión nacional.
Más allá del impacto mediático, el «Roña» confesó el verdadero motor que lo llevó a someterse a la exposición televisiva: «Lo más importante de todo es que cumplimos el sueño de terminar de pagar la casa. Faltaba una plata importante y con lo que hicimos en el programa la terminamos de cancelar. Eso para mi familia es lo más maravilloso».
La fama ganada a puño firme
Frente a los roces internos de la convivencia y el ingreso de participantes que terminaron inclinando su salida de la casa, el deportista comodorense por adopción remarcó la diferencia entre la exposición pasajera y el reconocimiento popular genuino.
«Para ser famoso hay que rompersela. Yo me cagué a piñas 26 años arriba de un ring por todo el mundo para que hoy la gente me salude con respeto y cariño en cualquier lado», expresaba con orgullo.
Sobre el final de aquella histórica comunicación telefónica, el ídolo popular ratificó su lazo indestructible con la ciudad y la emisora: «La semana que viene ando por Comodoro y me paso por los estudios a tomar unos mates. Les mando un abrazo enorme a todos, los quiero un montón y gracias por tratarme como me tratan siempre».