La Red de Fauna Costera, la Provincia y municipios trabajan de forma articulada en necropsias y tomas de muestras de agua en los golfos Nuevo y San José. Expertos analizan si la reciente mortandad de ejemplares adultos responde a toxinas por marea roja.
RAWSON (R360) — Frente al fenómeno sanitario inusual registrado en el litoral marítimo provincial, la Red de Fauna Costera y el Plan de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral —en coordinación con la Secretaría de Ambiente de Chubut, el Ministerio de Turismo y los municipios de Puerto Madryn y Puerto Pirámides— intensificaron las tareas de campo y análisis epidemiológico sobre las costas chubutenses.
El protocolo interinstitucional contempla la ejecución de necropsias detalladas y la recolección de muestras biológicas sobre los ejemplares hallados, proceso conducido por el equipo científico que lidera la Dra. Marcela Uhart.
Cambio en el patrón sanitario: de la bacteria a la marea roja
Desde los organismos intervinientes precisaron que el escenario observado durante la última semana presenta características epidemiológicas distintas a las registradas al inicio de la temporada.
Mientras que los análisis previos practicados sobre ballenatos determinaron la presencia de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae (asociada a cuadros de septicemia), los ejemplares adultos y juveniles hallados recientemente no muestran signos preliminares vinculados a dicho agente bacteriano.
En virtud de ello, las líneas de investigación orientan las hipótesis hacia factores alimentarios y dinámicas del ecosistema marino, evaluando la posible incidencia de biotoxinas derivadas de eventos naturales como floraciones algales nocivas (marea roja). De confirmarse este cuadro de toxinas por microalgas, las autoridades recordaron que se trata de un proceso biológico ambiental ante el cual no es factible realizar intervenciones directas de contención.
Toma de muestras por etapas y protocolos en playas
Para respaldar el estudio epidemiológico, el Plan de Monitoreo instrumentará un esquema gradual de análisis sobre moluscos bivalvos y agua de mar en diversos sectores estratégicos del Golfo Nuevo y del Golfo San José.
Por último, la cartera ambiental ratificó que las maniobras de remoción y disposición final de los restos de los cetáceos responden a estrictos protocolos internacionales de bioseguridad.
En ese sentido, se solicitó de manera enfática a la población no acercarse a los ejemplares varados, respetar los perímetros de exclusión delimitados en las playas y evitar todo contacto directo por razones de resguardo sanitario.

